Prometo publicar más seguido en esta Semana Santa ! Espero que les guste el nuevo capítulo ;)

Capítulo 31: Mil formas diferentes de estar destrozada




NOTA IMPORTANTE DE AUTORA, ¡IMPORTANTE! : Este es el último capítulo, pero todavía me queda hacer el epílogo. Para poder comentar, un poco más arriba viene publicado por AE 0 comentarios, le pincháis en comentarios y podéis comentar




Las lágrimas recorrían su rostro mientras con furia levantaba la tapa del ordenador y lo encendía.

Deshizo la cama con una sola mano llena de rabia, y se metió entre las dulces y suaves sábanas. Dio unos cuantos puñetazos a su osito de peluche, descargando todo lo que llevaba a dentro. Y después se tapo la cara llena de maquillaje corrido, intentando mitigar el sonido de su balbuceo. 

Pero eso daba igual, porque nuevamente se encontraba sola en casa, sin un padre que le ayudase y una madre que la abrazase y diera su consuelo. En vez de eso, ella tenía mejores cosas que hacer, y su padre seguramente se encontrase en alguna espeluznante calle, dando sorbos a cualquier botella y posiblemente hablando con una persona que estuviese aún más borracha que él.

Cogió el edredón y lo subo hacia arriba para cubrirse con el entera. Enredo sus manos entre sus dos piernas y se sintió como hace dos años, debajo de las mantas, feliz y jugando a la Nintendo DS. Pero ahora todo había cambiado, no se encontraba jugando, porque cuanto te haces mayor, las cosas dejan de ser tan simples para volverse complicadas. 

Es un peldaño grande y que uno debe atravesar. Pero Cristina no querría.

Sus lágrimas lo afirmaban. Quería encontrar un refugio, una persona buena, una que la ayudará...

Sabía perfectamente que el amor nunca trae cosas buenas, el amor solo duele y te hace llorar. Y la primera vez que llores por aquella persona, será cuando estés totalmente enamorada de él.

Lo sabía, pero aún así, se arrojo hacia sus brazos, algo bastante similar que arrojarse a un precipicio con agujas al final. Parecía simplemente una metáfora, pero aquella metáfora le estaba costando bastante...

El ruido de Windows iniciando se la volvió a realidad y se descubrió de aquellas mantas, que ahora, estaban sucias y ásperas.

Sin pensarlo dos veces se metió en aquella página en la que conoció a Alberto, se metió sabiendo que la gente nunca busca un amor eterno. Se metió porque necesitaba cariño por un día. Necesitaba alguien que la abrazase y la hiciera sentir única por un día.

Necesitaba todo aquello que ahora la había abandonado. Aquello que su cuerpo pedía.
Ignorando que lo que pedía era un poco más de Alberto...



Josecaxondo: Hola guapa 




Hay estaba su oportunidad, la oportunidad de encontrar a alguien que la acariciase. Alguien que no quiere enamorarse y simplemente pasar una buena noche. Y con toda aquella furia acumulada se atrevió a contestar.




Cristina: Hola.

Josecaxondo: ¿Qué tal estas preciosa?
Cristina: Mal (Carita triste) ¿Y tú?
Josecaxondo: Si quieres nos vemos y te subo el ánimo...




Días después...




Todo transcurría igual en la casa de Elsa. 

Ella, tumbada en la cama.
Tom maldiciendo al sanguijuela ese.
Y Esther cansada de tanta pelea.

Todo era igual, asta que la llamada de Alonso apareció en la pantalla del móvil de Elsa. Sin ni siquiera contestarle, sabía lo que venía.

Llevaban ya una semana quedando y él evitándolo a ultima hora. Y aunque sabia que tarde o temprano las cosas acabarían, Aún había una llamarada de luz que seguía iluminando la oscuridad. Por que la esperanza es lo último que se pierde.

- ¿Si?- Dijo respondiendo a su llamada.
- Hola, Elsa... Qué no voy a poder ir.
- Ah...- Respondió, ya acostumbrada.- No pasa nada ¿Sabes?, tengo un montón de cosas por hacer, y si salgo contigo las dejaré de lado.
- De acuerdo, y lo siento.
- Da igual- Y colgó.

Se sintió como una completa estúpida . Y ahí se quedo todo, se levantó de la cama y cogió el cojín y lo tiro contra la ventana, aquella por la cual un día, Alonso escaló para arreglar las cosas. Después cogió todos aquellos ramos de flores que su padre le había entregado, porque al parecer, cada vez que se enfadaban, cada discusión, él la había mandado una docena de jazmines con una caja de bombones en forma de corazón. Cogió ramo por ramo, y con unas tijeras fue cortado centímetro a centímetro los pedúnculos de cada una, agujereando sus pétalos de mil formas diferente.

De las mil formas diferentes en las que él la había destrozado.

Y después, cuando termino las repartió por toda el cuarto, llenándose de ese olor a jazmín que tanto le gustaba y que ahora tanto odiaba.

Después abrió las cajas de bombones y comió y comió asta hartarse,  se lleno tanto, que mientras seguía tirando cojines  mantas y alguna que otra cosa, el estomago le dio la vuelta  y abrió la puerta de la habitación para salir corriendo hacia el baño, se agacho intentando calcular la altura y después vomito todos aquellos bombones que se había tragado, y que por un momento, la hicieron sentirse mejor.

otra vez igual - Pensó, mientras las lágrimas dejaban huellas en su rostro.

Se puso a chillar , ni ella sabía que chillaba , solo chillaba , de rabia, de odio , empezó a llorar fuerte, balbuceando.

La mano que estaba sujeta al inodoro, se resbalo y así se dejo llevar por el suelo, quedándose tumbada en él.
Como le odiaba , le odiaba más que a nadie , y de repente sus gritos se ahogaron en un mar de lágrimas , y se quedó en el suelo frió , llorando , y esta vez no de rabia , sino de dolor , el dolor más profundo que no había sentido en toda su vida 

La cabeza le iba a estallar de tantos recuerdos.

Hizo fuerza con su cabeza contra el frió y duro váter  Pero nada sucedió, el dolor físico, no conseguía superar al emocional.

Y cuando creía todo perdido,  la puerta del baño se abrió, dejando ver las asustadas caras de sus padres, nerviosos y temblando.

 Tom la cogió en brazos, y cuando abrió la puerta de su habitación se quedo paralizado. Todo estaba tan... Destruido, destrozado, que no se atrevió a dar un paso más y vislumbrar todo el daño que aquel muchacho la ha echo.

Se giro y musito un:
- No, Esther, aquí no,  llevemos la a nuestro cuarto. 

Corrió hacia él, pero con cuidado de no hacerla daño. Aunque aquello le parecía bastante ridículo,  nadie podría causarle más daño de lo que sentía ella ya.

Tenía el rostro abandonado, su cuerpo se notaba débil bajo sus brazos, y sus ojos miraban hacia un lugar extraño, un lugar que él había conocido años atrás bastante.

Estaba ida, en otro mundo, paralizada y asustada.

Y él lo sabía.

Prometió que nunca la hicieran daño, se lo prometió una vez y otra a sí mismo, pero sin embargo, no había sido lo suficiente duro. Debería haberla castigado todas aquellas veces que lo dejo pasar, debería haber masacrado a ese joven estúpido. Pero no lo hizo, por ella...

Y ahora él se sentí mal, sentía que no valía como padre, porque se había decepcionado a sí mismo y también pensaba que a ella.
- Cairño, ¿Estas bien?- Preguntó mientras la tumbaba en su cama. A lo que ella asintió.
- Tenías razón- Logró musitar.
- No hablemos de eso ahora- La acarició la mejilla provocando que ella cerrase los ojos, imaginándose las tantas veces que Alonso hizo ese gesto.- Mira, porque no nos dormimos juntos aquí, y mientras tu madre arregla tu cuarto, ¿Te parece?
Elsa asintió, se agarro a los fuertes músculos de su padre y se quedo dormida entre sus brazos, aún con las lágrimas recorriendo su ostro.

Y así pasaron los días, quedaban y lo dejaban, y cada día a Elsa le daba un ataque diferente, algunos días chillaba, otros lloraba, dormía, o se quedaba toda la noche despierta, pensando en él...
Y un día le llego un mensaje:

¿Tan pronto te has olvidado de mi? Porque yo de ti no. 
Quiero verte, baja, o alguien sufrirá por ello.

                                                               Att: Anónimo          

No entendía nada de aquel amenazador mensaje. Ella y Alonso acababan de hablar para cancelar otra cita, ¿A que venía eso? Se enredo entre las mantas, y se prometió no verle para no sufrir.


Después de tres días...


Hola guapísima, nunca pensé en escribir algo así, y mira que dije que no lo haría, pero así soy yo, tonto, y acabó haciendo lo que no quiero. Ya sabes que desde que te conocí tu para mi fuiste una chica "especial" y contigo conseguí ser mejor persona, pero a veces cuando amas mucho a una persona te das cuentas que tanto el uno como el otro necesitan algo diferente, no necesariamente mejor, pero si diferente a lo que ya has conocido, a lo que a estado entre nosotros. Y se que perdiéndote a ti, pierdo a la que sin duda es mi mejor parte, pero quiero que sepas que todo el tiempo que me dedicaste con tu alegría, me hiciste conocer el amor, fue todo maravilloso. Además no creo que yo sea suficiente para ti, quizás si nos hubiéramos conocido en otro momento todo hubiese sido diferente, quiero que sepas que mi amor por ti es único y que siempre estarás en mi corazón, aún si quieres podemos seguir siendo amigos. Se que me arrepentiré de esto, pero, adiós. Encuentra la felicidad sin mi.
Y ahí se encontraba Elsa, releyendo aquel mensaje de texto por undécima vez, perdiéndose en la coma de cada palabra, en los recuerdos escondidos de cada punto, en las sonrisas que él le hizo esbozar y en todas aquellas lágrimas derramadas. Aquel texto, era sin más, el fin. Un fin que ella nunca quiso ni querrá jamás. Aquel fin... ay, aquello significaba tanto, y tanto de ello cosas malas. Aquello significaba que ya no habrá mas felicidad originada por él, aquello significaba que ya no podrá perderse durante horas en su mirada, ni contemplar la belleza que irradiaba su rostro. Significaba un punto en su relación al igual que el punto final de aquel texto. 
- Maldita sea- Mascullo mientras las lagrimas chocaban contra el teclado del ordenador- Todo fue una burda mentira, todo fue mentira- Dijo abrazando sus piernas con amor. Mientras que sus lágrimas seguían su recorrido.
Todo había acabado, desde las sonrisas dulces de las diez de la mañana, hasta las miradas pícaras de él cuando Elsa llevaba puesto alguna ropa que pudiera mostrar mas piel que normalmente. Todo había acabado, aquellas tres palabras resonaban en su mente haciéndola imposible olvidar que había perdido a su querido príncipe. Príncipe convertido en villano a su desgracia. Villano cruel y malvado, villano estúpido.
- Villano... villano- Dijo Elsa intentando continuar con algún adjetivo aún más horroroso, que ante la impotencia cojio el libro de Economía y lo tiró contra el suelo- Villano dulce- Dijo sin poder retener las lágrimas- Villano tierno, ¿Por que tuve que enamorarme?- Pregunto, dejando al viento la pregunta.
¿Qué sería ahora de ella? o aún peor ¿Qué sería de su amor? Se esfumaría así de simple, o debía de combatir contra él. ¿Por que no donarlo? Aquello era buena opción, podría donarlo a personas como Alonso que por culpa de falta de amor en su relación deciden cortarlo por lo sano. Pero ¿Sano?... Sano para quien, para ¿Él? por que para Elsa aquello no le parecía nada sano. Pero como no, él siempre pensando en él. 


De acuerdo que desde hacia un tiempo su relación se había visto bastante turbia, pero... ¿Quién podría pensar en que de la noche a la mañana su cuento de hadas se acabase?
Su cabeza deambulaba de un lugar a otro, entrelazando ideas, recordando recuerdos...
Su cabeza se encontraba extasiada, su cabeza, Ella quería romper su cabeza, dejar de pensar, y quizás también dejar de existir.

Releía una y otra vez aquel mensaje, pero abundaba de incoherencia. Incoherencia por que ella no quería entenderlo nunca para no darse cuenta de todas las cosas que había perdido con él.

¿Y que había pasado con aquel juramento de meñiques? Acaso el se corto su meñique, por que el de Elsa seguía firme, viviendo su desgracia al igual que todo su cuerpo.

¿Y los recuerdos?¿Que le tocaba hacer con ellos? Había tantas cuestiones que tenía que resolver en tan poco tiempo, tantas cuestiones sin respuestas, tantas cuestiones a las que Elsa no quería encontrar respuesta.
Y ahora debía hacer frente a las adversidades sola, sin él.

Todo el mundo la advirtió, incluso su mente hizo un aviso de advertencia, sin embargo ella siguió, asumiendo las consecuencias y riesgos de aquella decisión, ¿Cambiarle? A el nunca nadie podrá cambiarle, una persona puede mejorar, pero cambiar...

Mientras tanto se encontraba Elsa golpeándose continuamente con el escritorio, preguntándose por que el destino es tan cruel, porque tuvo que caer en las redes y porque se tuvo que enamorar de una persona que ya sabía como era.

Desde el principio supo el final, y aquello nunca traé buenos finales.

- Se acabo, no pienso llorar más- Dijo limpiándose la que ella creía la última lágrima, sin embargo nada más terminar de decirlo, vino otra. Y otra. Y otra...

Lo peor de todo, es que se sentía como una más, una chica de juguete que ha podido escribir en su larga lista. 

Todo era asqueroso. Él era asqueroso, el mundo era asqueroso, asta las lágrimas que se encontraba derramando eran asquerosas...

Si todo fuese tan fácil como ir a la farmacia más cercana y decir:
- ¿Me puede dar una pastilla para el desengaño amoroso?

Si el dolor que sentía se pudiera borrar con medicamentos, antibióticos , sobres, pastillas; todo sería más fácil. Pero eso no podía ser, el mundo tenía que poner las cosas un poco más difíciles para aquellas personas que se enamoran de la persona equivocada. Un poco más difíciles para las personas buenas. Para Elsa, que era una buena persona enamorada de la persona errónea. Y entonces ahí es cuando Elsa se replantea: Y si hubiera dicho esto, y si hubiera echo lo otro, si quizás esto no hubiera sucedido así y mejor de esta otra manera... Pero eso es estúpido, por que él era él y ella eras ella, y aunque hubieras echo , dicho y cambiado todo lo imposible, la decisión de acabar con ella, siempre estará ahí, porque el nunca podrá cambiar por nadie.

Y entonces mientras más lo piensa Elsa, de forma más rápida se va creando un agujero negro en su pecho, formando le una herida irreversible, imborrable y amarga como el café, que hablando de este, ese fue el color que tiño los ojos de Alonso, esos con los que la miraba, con los que la mentía, con los que se burlaba de ella a cada instante.

- Te odio- Susurró con los ojos hinchados- Te odio tanto- Volvió a repetir- ¿Por que?Si yo te quería. Si yo hubiera dado todo por ti... ¿Por que?- Sin poder compréndelo decidió llamar a alguien que pudiera consolarla, ya que llamar a sus padres no era buena idea debido a los problemas que esa relación tuvo en su familia. 

¿Cristina? No podía llamarla se encontraba enfrentadas, al igual que con Sandra, aunque con la diferencia de que esta última nunca le intereso mucho su vida, y por ello no estaba tan enfadada

- ¿Si?- Escucho Elsa al otro lado de la línea
- Hola- Se atrevió a decir después de un gran rato.
- Eres tú, ¿Elsa?
- Si.
- ¿Qué te pasa?- Preguntó al notar su voz.
- Me ha dejado- Dijo entre sollozos.
- Espera ¿Qué?
- Si Sandra, Alonso me ha dejado, y puedes ahorrarte el: te lo dije...
- Lo, lo siento tía....
- Si, ya , más lo siento yo.
- ¿Quieres que vaya a tu casa?
- De acuerdo, estaría bien.
- Bueno pues en un rato nos vemos, no estés triste. bye


Y entonces se quedo escuchando el pipipi de la línea, sin encontrarle sentido a nada...
Levanto el rostro para encontrarse de nuevo con el duro mensaje, y después destrozada, camino apesadumbrada hacia el sofá. Se echo varias mantas encima debido a lo fría que se sentía  y se dejo llevar por las lágrimas mientras el sueño la llevaba...

- Mi amor- Susurro Esther en el oído de su hija- Despierta, Sandra ha venido a verte.
- Ah- Dijo soñolienta y entreabriendo los ojos con dificultad- Dila que pase.

Cuando su amiga paso, entonces fue cuando comprendió la gravedad del asunto, ando rápidamente terminando por correr y la abrazo fuerte, muy, muy fuerte.
Y así lloraron las dos juntas, sintiéndose de verdad las amigas que un día fueron.
- No llores- Susurraba, como quien canta una nana- No llores- Le acariciaba su cabello liso.- Él no te merece.
- No, yo no le merezco- Balbuceó.
- No digas eso, él es un tonto por dejarte y no ver lo que esta perdiendo.
- Pero yo también le estoy perdiendo a él.
- Cariño- La miró a los ojos- Si de verdad él no te quiere a su lado, entonces tú no estas perdiendo nada, porque en ese caso, él no vale nada.
- Ya pero...- Dijo sin terminar la frase por su voz quebrada.
- Nada, todo lo cura.
- Yo, pesaba que me quería y... joer yo le quiero...
- Lo se, y se que duele, pero eres fuerte y seguro que el tiempo te hace olvidarle .. tranquilízate-  Dijo al notar el tembleque de su amiga.- ¿Porqué?
- No lose Sandra, el tiene a tantas chicas, en verdad nunca supe por que me eligió a mi. - Y entonces los ojos de Sandra llamearon.
- Yo se porque.
- ¿Por que entonces?
- Te ha estado engañando con otra.
- ¿Con quien?- Preguntó alejándose del abrazo de su amiga.
´- Con Jenny...
- Bueno- Se encogió de hombros- Quizás ella le merezca más que yo.
- No vuelvas ha decir eso Elsa- la riño- Él es un estúpido.
- Un estúpido adorable.
- Es difícil que te mejores si sigues pensando eso de él, y más después de todo lo que te ha echo, Elsa, reacciona, ¿De acuerdo? Él es un jugador, ha cogido tu corazón y ha jugado con él como ha querido.
- Lose...- Se estremeció.
La puerta se abrió dejando ver a Esther con el teléfono en la mano y bastante preocupada. Elsa asomo su cabeza entre el hombro de Sandra, y esta giro su rostro hacia la puerta.
- Chicas, os llaman.
- ¿Quién?- Pregunto Sandra en tono defensivo, porque si era ese... vería lo que era buena.
- La madre de Cristina- Dijo mientras le tendía el teléfono a Elsa.
- ¿Qué quiere?- Pregunto a su madre sin responder aún la llamada.
- No lose hija.


- ¿Si?- Respondió al fin, aturdida.
- Elsa cariño- Dijo atropelladamente y nerviosa- . He llamado a casa de Sandra y me han dicho que no estaba que había ido a tu casa. Dime que Cristina esta contigo
- Si Sandra esta aquí pero Cris no, ¿Por?- Se levanto del sofá
- Lleva ya tres días sin aparecer por casa, estoy preocupada.
- ¿Habéis llamado a la policía?
- Si, claro, están en búsqueda. Tengo miedo Elsa.
- No te preocupes seguro que anda bien.
- Yo..- Echo a llorarse- Si quizás hubiera estado más con ella y ayudándola.
- Ahora no valen las lamentaciones- Dijo, sonando más dura de lo que pretendía- Debemos de buscarla.
- Si tienes razón. ¿Me ayudaréis chicas?
- No que no quepa la mayor duda.


NOTA IMPORTANTE DE AUTORA, ¡IMPORTANTE! : Este es el último capítulo, pero todavía me queda hacer el epílogo.  Para poder comentar, un poco más arriba viene publicado por AE 0 comentarios, le pincháis en comentarios y podéis comentar.

2 Comentarios:

Pequeñas ilusiones(L) dijo...

no puede ser!!
casi te matooo por hacerme esto!! como puede acabar así... nooooooooo!!!!! necesito un final feliz o me deprimo......
jajajaja dejando al lado la exageración me has hecho llorar con este capítulo porque puff deseaba un final feliz de esos de cuento... porque ya que eso no me pasa a mi pues gusta verlo jajjaa
un beso preciosa y espero impaciientiiiisiima el epílogo :)

AE dijo...

Hola Pequeñas Ilusiones !!! :)

ajajajaajajaj Ya :( no puede ser, pero lo es jajaja
Losee, sabía que todoooss me ibaís a querer matar, jajaja y pensé en un final diferente, pero no podía ser, tenía que ser este final, triste, como la vida misma.
jajajaja yo también llore, y la verdad es que ahora releyendo el epílogo que ya lo tengo echo pero necesita mejoras, he llorado !!! jajajaja.
Un beso pequeñas Ilusiones llegará dentro de poquito, verás !

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